12 oct. 2009

Él piensa que no es gracioso, pero yo no estoy de acuerdo.

No se considera gracioso. Sorprende, pero es así. Supone, y lo suelta sin pudor, que el público con el que se ha topado es poco exigente. Quizá ahí radique la clave de su éxito. Reflexiona sobre ello y no puede contener la carcajada. Tiene voz de locutor radiofónico, pero de los de antes. De hecho, siempre imaginó las ondas como su medio natural finalizada la carrera de periodismo. Fue así, pero sólo al principio. Lo compaginaba con monólogos en bares y salas. Y llegó la televisión. Primero, la Paramount, una escuela en la que coincidió con no pocos maestros del humor con los que comparte ahora parrilla generalista. Después, hace apenas un par de años, saltó a La Sexta como miembro de ese extraño equipo que da forma al programa Sé lo que hicisteis y llegaba el 'boom'. Pero Dani Mateo no ha abandonado su terapia, que así define el contacto directo con el público. Esta noche toca Burgos. Al amparo del llamado Espacio Cajacírculo, Mateo arrancará las carcajadas del respetable a golpe de análisis de lo cotidiano. Es de suponer, porque suele pasar cuando se sube a un escenario. Y eso que no es gracioso.
Pregunta.-¿Cuales son los ingredientes del monólogo perfecto?
Respuesta.-Varían, pero hay uno que no puede faltar y consiste en un público poco exigente. Lo recomiendo para todos los platos, es como el perejil de Arguiñano. Yo pido que el público no venga esperando que mi actuación cambie su vida. Espero que se conformen con pasar un rato agradable.
P.-Pero sale en la televisión, la gente conoce su humor y eso genera unas expectativas...
R.-Precisamente por eso. Y es que soy el mismo idiota, aunque con menos pelo, que hace cinco años iba por los bares contando cosas. Eso es lo que se van a encontrar, sin más.
P.-Pero nadie se ha ido insatisfecho de tus espectáculos, ¿o sí?
R.-No lo sé, como yo me quedo hasta el final...
P.-Y no han esperado a la salida para amenazarlo...
R.-Hombre, no. Pero sí hay gente que sin conocerte te odia hasta límites insospechados. Internet tiene la culpa. En realidad esas opiniones más allá de me gusta o no, teniendo en cuenta que no te conocen, me fascinan. Lo considero un don, es como el superpoder de caer mal.
P.-Por lo que veo, es mejor tomárselo con mucho humor. ¿Es ésta la parte más negativa de la fama?
R.-Te afecta, claro.Te encuentras con opiniones horrorosas. El primer día que trabajé en Sé lo que hicisteis, estaba nervioso y con ganas de que todo saliera bien, como cualquiera. Al terminar miré en internet las reacciones y el primer comentario, el primero, decía: Dani Mateo, vete a marear a tu puta madre. Tanta rotundidad me dejó de una pieza. (Ríe)
R.-Si después de aquello fue a trabajar al día siguiente...
R.-Es que hay que aceptarlo. Este trabajo tiene tantas cosas buenas que por una mala no vas a desistir.
P.-¿Rodar por bares y locales le ha servido de preparación?
R.-Sin ninguna duda. Lo recomiendo como el mejor entrenamiento para todo el que quiera dedicarse a la comunicación. Eso maravilloso, ¿tu sabes lo que es hablar una hora a nadie?
P.-¿Te hace relativizar o, al menos, ver con otros ojos el éxito?
R.-Sí, porque sabes que puedes volver y está bien tenerlo presente. He visto a mucha gente subir y bajar, es como una montaña rusa. Cuando pasas por el bar te das cuenta de que esto es un oficio. Yo he compartido cartel con gente que veía en la televisión de pequeño, en programas como Un, dos, tres y eso te hace pensar, que no se te suba a la cabeza, porque tarde o temprano volverás al bar.
P.-¿Por eso no se despega de este circuito?
R.-Para mí es como una terapia, te mantiene en forma. Quizá ahora escucho más aplausos iniciales, te conocen, sí, pero al cabo de cinco minutos todo depende de lo que hagas, te tienes que ganar al público.
P.-Hablaba de oficio. El cómico, ¿nace o se hace?
R.-Como para ser cirujano, hace falta tener pulso pero hay que estudiar. Para ser cómico se necesita un cierto olfato o poca vergüenza, pero a partir de ahí hay que currárselo. Hay gente que tiene un don innato, eso es verdad, pero yo no y esa gente me da mucha rabia. Por suerte para mí hay grandes maestros y los tengo cerca. El gran privilegio de mi trabajo es hacerlo con quien lo hago.
P.-¿Algún nombre en mente?
R.-Miki Nadal, Ángel Martín y el resto de los guionistas de Se lo que hicisteis. También Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla o Raúl Cimas.
P.-Crisis, corrupción, paro... ¿Estamos para reírnos?
R.-Es cuando más necesaria es la risa. Si alguna función social tenemos los cómicos es hacer que la gente se olvide por un ratito de sus problemas. Si no logro que la gente los aparque, no cumplo mi papel y habre hecho mal mi trabajo. Pero el dinero no lo voy a devolver porque soy profesional, pero no idiota.

Muchos besos!


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