16 feb. 2013

"A los 20 era un gilipollas"

Ancha es Castilla, pero a 'El Intermedio' se le ha quedado pequeña. La Sexta amplía sus fronteras para reírse de los escándalos de otros países, que no solo aquí cuecen habas. 'El Intermedio Internacional' (sábados y domingos, 16.30 horas) cuenta para ello con colaboradores peculiares, desde un australiano hasta un chino pasando por una italiana. Al frente de todo ello estará Dani Mateo (Barcelona, 1979), que ahora trabaja siete días por semana. «Hay que aprovechar las olas que llegan».



- ¿Se mantiene la esencia?

- Es como si cogieras el ojo de 'El Intermedio', esa forma que tenemos de ver las cosas, y te lo llevaras de viaje.

- O sea que no se va a hablar ni del PSOE ni del PP.

- Algún chiste caerá seguro. Aunque la intención es hablar de los 'pepés' y de los 'pesoes' del mundo. A ver qué se cuece por ahí, ¿no? Está guay porque a veces pensamos que el mundo se acaba en los Pirineos por arriba y en el Estrecho por abajo.

- Por ejemplo las últimas 'prejubilaciones' en El Vaticano.

- ¡Hombre claro! Pero compite con muchas cosas. Son cinco colaboradores, uno por continente, y si hay cosas más interesantes no se hablará de eso. ¡Lo siento, Papa!

- ¿No hubiera sido mejor tener uno dedicado solo a Suiza?

- No, eso ya lo tocamos en 'El Intermedio'. Suiza es la nueva Andorra (risas), no le vamos a pisar temas a Wyoming, no me deja.

- La plantilla del programa parece un anuncio de Benetton.

- Me gusta que sean caras nuevas, por estrenar. Jianyang Huang, que es el chino, y Liam Aldous, el australiano, no han hecho nunca televisión. Son cojonudos.

- Wyoming dice que su preferido es Jimmy Castro porque a usted le pone nervioso.

- Jimmy incomoda, porque es un negro de los de Tarantino, tiene mucho carácter. El único que me pone nervioso es Jianyang porque creo que no es chino sino marciano. Nunca sabes de dónde va a salir, es una especie de Steve Urkel.

- Va a ser la persona que más días trabaja a la semana en España.

- Siempre que pienso que tengo mucho trabajo me acuerdo de mi padre, que lleva toda su vida levantándose a las seis de la mañana y trabajando diez horas al día. Es una suerte tener tanto curro en estos tiempos, en esta profesión somos como surfistas, hemos de aprovechar las olas.

- Se lleva muy bien con Twitter. ¿Nunca le ha dado problemas?

- Mi mujer lo lleva peor porque estoy enganchado. Respondo a todo el mundo lo mejor que puedo, aunque hay algún idiota que busca provocar.

- Siendo tan cañeros, ¿no temían la fusión con Antena 3?

- De momento, sí.

- No ha sonado convincente.

- No porque fuera Antena 3, sino porque era una cadena grande y, a veces, se mueven más por criterios comerciales. Nosotros somos un programa especialito y no nos cortamos un pelo. Evidentemente con la fusión me hice preguntas, pero seguimos haciendo lo mismo, el público de 'El Intermedio' es muy fiel y no lo puedes cambiar. Ha sido una decisión muy inteligente por parte de Antena 3.

- De hecho ahora, con tanto caso de corrupción, tienen más audiencia.

- Sería más bonito que tuviéramos menos espectadores y que todo funcionara. Wyoming es para mí un referente moral, cuando estudié periodismo quería hacer humor con contenido.

- Hay personas que les consideran el anticristo.

- Ahora mismo hay dos Españas, la proWyoming y la antiWyoming. Mi padre, ¡mi padre!, a él no le va a gustar que lo diga, es de CiU de toda la vida, pues resulta que me llama el otro día y me dice: 'Tenéis toda la razón, y eso que yo no te veía porque me parecías un sinvergüenza'.

- ¿En la Facultad imaginó donde llegaría?

- Entré en la Facultad queriendo ser Buenafuente, Sardá... esos eran mis referentes, pero me conformaba con un programita en la radio. La cosa se disparó.

- ¿Ha cambiado mucho?

- A mejor yo era un gilipollas, tenía unos humos... Pero ¿quién no es así con veinte años? Hasta la gente maja. Pido perdón, desde luego, a quienes me sufrieron.

Fuente: Elcorreo.com

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