25 abr. 2014

"He tenido que poner a dieta mi ego"

Sus padres le empujaron a estudiar Periodismo, pero en la facultad se dio cuenta de que lo suyo era el humor. "No entendí la carrera desde el principio, ni me lo pasé bien", reconoce. Por ello apostó seguir el camino de la carcajada siguiendo a sus referentes: Pepe Rubianes, Buenafuente, El Gran Wyoming y Faemino y Cansado. Decisión más que acertada, ya que Dani ha triunfado como guionista, monologuista y como colaborador de programas como 'Sé lo que hicisteis' y 'El intermedio'.

Ahora este barcelonés publica 'La risa os hará libres', una compilación de monólogos e ideas que resumen su filosofía de vida. "Esto es para tenerlo al lado de un libro bueno y, cuando se haga un poco denso o vayas al baño, lo ojeas", afirma su autor. Dani dedica la publicación a su mujer, la actriz Elena Ballesteros, y a la hija de ésta, Jimena, fruto de la relación con el intérprete de 'Cuéntame' Paco Marín.


- 'La risa os hará libres'... Y, en su caso, un poco más rico...

- (Se ríe) Sí, eso es así. La risa me ha dado dinero, cosa de la que soy el primer sorprendido. También me ha hecho libre de mis miedos, porque soy bastante paranoico. Cada vez el mundo se hace más grande, más complejo, con más redes sociales, y yo me sigo viendo igual de inútil. La única forma que tengo de avanzar es la risa.

- En las primeras páginas de la publicación se define como un bocazas.

- Sí, no hay que engañar. Uno puede ser un sinvergüenza o un asesino, pero no puede engañar.

- ¿Mete mucho la pata?

- Sí. Si me haces preguntas comprometidas, empezaré a meterme en jardines a una velocidad que ni te lo crees. Pero antes que engañar, prefiero ser un bocazas y fiar al que escucha, que sepa perdonar las cagadas que digo.

- Su pareja, Elena Ballesteros, afirmó en una entrevista que la televisión engorda el ego. ¿También comparte esta opinión?

- Sí. Yo he tenido que poner a dieta a mi ego. La fama es la trampa más gorda de la profesión. Yo he sido gilipollas a unos niveles que no te puedes ni imaginar. Y no ahora, que estoy jugando en un equipo grande. Por ejemplo, cuando hacía monólogos en Cuenca, me iba a un bar y buscaba con la mirada quién me estaba viendo. Era un imbécil. Pero es un proceso por el que hay que pasar para darte cuenta de lo que te puedes volver.

- En su nuevo libro, dedica dardos a gente como Jaime de Marichalar, Arias Cañete... ¿Nunca ha recibido alguna llamada por algún comentario?

- No. Creo que todo depende de cómo lo hagas y no de lo que digas. También intento que sean bromas en las que el protagonista sabe que forman parte de su personalidad. No me gusta hacer coñas sobre un problema o una desgracia. ¿Reírse de que Arias Cañete está gordo? Eso ya lo sabe. También trabajé en un programa con Paquirrín, en el que nos reíamos de sus defectos. No me gusta mofarme de la custodia de su hijo o de que se haya separado. Yo hago bromas con las muchachas que escoge y él ya sabe cómo son ellas. También me río de gente que no me va a leer, como Marichalar.

- ¿Alguna vez se ha burlado de personas que le estaban viendo en un monólogo?

- Me ha pasado venirme a arriba y hacer chistes con Sergio Ramos, que es pareja de Pilar Rubio. Pero yo no me estoy riendo de él, sino de su avatar, de la imagen que tiene la gente.

- Saltó a la fama con el programa 'Sé lo que hicisteis...", donde se criticaba a la prensa rosa. ¿Nunca ha comprado una revista del corazón?

- No, aunque también ha cambiado el corazón y mi percepción. Yo viví una etapa muy salvaje, muy chunga, de paparazzi a dolor.

- ¿Cree que ha cambiado?

- Noto que es menos agresivo ese tipo de prensa. Ahora hay programas como 'Sálvame', en los que hablan de gente que decide participar. Yo, en el corazón, veo las mismas caras, personas que manejan bien el mundo del colorín. Me da la sensación de que hay menos agresión hacia gente que no quiere entrar. También es algo que he aprendido a relativizar con la edad. Yo también me lo paso bien con el 'Cuore' y, a veces, me da vergüenza. Pero me río de gente a la que le va de puta madre. ¿Qué más da si Kim Kardashian tiene celulitis si está forrada?

- Hablando de 'Sé lo que hicisteis', ¿cómo recuerda el programa?

- Para mí, lo más guay fue la época posterior a la prohibición de las imágenes [de Telecinco]. Muchos creen que fue el principio del fin, pero fue la etapa más creativa. Teníamos mucho tiempo para rellenar e hicimos muchos sketch. Se convirtió en un 'Saturday Night Live' sin presupuesto, pero con una libertad creativa brutal.

- Pero, en ese momento, les dejó de seguir su público.

- Si te digo la verdad, los programas tienen sus procesos. Esa etapa tuvo su audiencia, pero la gente termina cansándose y quiere ver unas cosas nuevas.

- ¿Mantiene el contacto con sus antiguos compañeros?

- Sí, pero mucho menos. La tele es como 'Gran Hermano': todos formamos una familia, pero cuando el programa se acaba, cada uno es de su tierra. Es muy difícil mantener el núcleo. Hablo más con Cristina Pedroche, porque compartimos programa de radio. Al resto lo veo muy de vez en cuando.

- ¿Qué le parece la situación actual de Patricia Conde? ¿Le sorprende?

- No, porque ella siempre ha sido muy estrella. Patricia tiene ese halo de diva que encandiló en el programa.

- ¿Y sobre Pilar Rubio, a la que han llamado gafe? ¿Se han cebado con ella?

- Yo me reí de 'Piratas', pero luego yo hice un programa que duró dos días, 'El intermedio internacional', y ella se rió. Uno también tiene que reírse de sus cosas. Aun así, todavía tenemos ese punto de portera de pueblo chunga, de abuela oscura que disfruta del dolor ajeno. Ese rollo es lo que no me mola de la prensa del corazón. Y con Pilar se han cebado. 'Piratas' era una serie que era imposible creerse y no estaba bien ni Oscar Jaenada, que es un actorazo. Pero me duele más lo que están haciendo con Patricia Conde y todo el tema del niño. ¡Qué coño le interesa al personal los problemas que tenga con su marido!

- ¿Está bien ella?

- No hablo con Patricia, la verdad.

- Al Gran Wyoming también le ha atacado por unas presuntas deudas. También se ha publicado que tiene 16 pisos.

- Ser rico no es sinónimo de ser cabrón. Es absurdo total. En el fondo su postura es egoísta: quiere un mundo más justo para no tener que vivir en un búnker con seguridad privada, y para que a tus hijos no les roben.

- Lleva casado con la actriz Elena Ballesteros desde verano de 2010. ¿Cuál es el balance de todo este tiempo de matrimonio?

- Es la aventura más heavy en la que me he metido en mi vida. Por fuera parece todo calma, pero dentro es una montaña rusa: hay momentos de cielo e infierno. Tengo que hacer un monólogo sobre ello.

- Su mujer se deja ver poco por la televisión. ¿A qué se dedica ahora?

- Elena y yo tenemos una productora. Hemos montado el espectáculo 'Peca2.0' [obra que ocupa el Teatro Alcázar de Madrid], vamos a hacer un programa de radio y otro espectáculo secreto.

- A pesar de que empezó muy fuerte, la carrera de su mujer se ha desinflado. No es su caso. A usted le sobra trabajo.

- Cuando todo va bien, esta profesión te lo da todo y te convierte en un personaje invencible. Pero todo es un decorado y cuando se acaba, se va. Elena me ha servido para verlo. Triunfó muy joven y eso lo pagas cuando eres actriz. Ella también ha aprendido a darse cuenta de que ni antes era tan la hostia ni ahora es una puta mierda. Es una profesión de surferos y hay que conducir las olas. Por eso, tenemos la productora, que es lo que me mantiene a flote cuando no hay olas.

- ¿Su mujer le sufre?

- Al mundo le ofrezco mi mejor versión y en casa vuelco toda la basura. Elena se come toda la mierda.

- ¿Y es mucha?

- Muchísima.

- ¿Cuál es su principal defecto?

- Soy un poco flojeras, un poco débil. Yo voy a Elena, me acurruco y me cuida. Ella es la figura fuerte.

- Tras casi cuatro años de casados, ¿no le dan ganas de ser padre?

- Sí, pero me meteré sin pensar.

- ¿Ya están en faena?

- ¡A ti te lo voy a contar! (se ríe).

- De momento, puede ensayar con Jimena, la hija de nueve años que tiene su mujer. ¿Cuesta mucho ser padrastro?

- Mucho. Ahora los niños tienen más referentes y saben ubicarte: ahora hay niños que tienen varios papás: su madre tiene novio, su padre también tiene novio... Ellos son los que ayudan a situarte.

- No debió de ser muy fácil empezar su relación con veintitantos y con una niña de por medio.

- Fue un reto tremendo y hay que ganarse a una persona que está muy en contra. Pero es un aprendizaje de la hostia.

- ¿No le ayudó ser humorista?

- No te creas, porque no le hacía ni puta gracia (se ríe). Por otro lado, ella me ha ayudado a desarrollar partes que tenía atrofiadas. Como humorista, a veces, se está en la parte frívola de la vida y hay que ser un poco más cariñoso, amable y comprensivo. Un niño te obliga a escuchar y Jimena me ha ayudado muchísimo.

- Usted es barcelonés afincado en Madrid. ¿Cómo ve la agitación que se vive con la el tema de la independencia de Cataluña?

- Creo que han tensado la cuerda de más y los políticos han demostrado, una vez más, lo insensatos que son.

- ¿Insensatez por parte de quién?

- Por ambas partes. Hay una falta de diálogo total y va a perjudicar a todas la partes. Creo que, llegado a este punto, el referéndum se tiene que hacer. Pienso que no se tenía que haber llegado a esta situación y que se podría haber llegado a acuerdos, pero se hará el referéndum. No tengo tan claro que salga 'sí'. En cualquier caso, si le quitas mucha parafernalia, al final es una cuestión económica.

Fuente: Elmundo.es

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