22 may. 2014

"Todo lo que sea risa es bueno: desde un pedo hasta Esperanza Aguirre"

El cómico, actor, periodista y presentador de radio y televisión Dani Mateo (Barcelona, 1979), actualmente colaborador de El Intermedio, publica en La risa os hará libres (Planeta) una serie de monólogos que apenas dejan tema sin tocar. "No tenían cabida en otro lugar, así que cuando me propusieron hacer un libro me dije: éste es el sitio".


- Empieza el libro agradeciendo a quienes le iniciaron en el arte de hacer reír, ¿cuál es el más importante en esa lista?
- Entra todo...

- No vale, hay que 'mojarse'...
- Pero es que es verdad: Martes y Trece o Chiquito de la Calzada me han enseñado.

- ¿Chiquito?
- Pues claro. Todo lo que sea risa es bueno: un pedo o Esperanza Aguirre. La risa es una válvula de escape y la puede activar desde un pedo hasta el chiste de política más elaborado, y el fin es el mismo: que te sirva de válvula de escape.

- ¿No se nace siendo gracioso?
- No, yo creo que se va adquiriendo.

- ¿Me va a decir que no era usted gracioso de niño?
- ¿Pero quién no hace gracia de pequeño? La familia siempre se ríe cuando eres pequeño, ¿no?

- Pues no sé yo qué decirle...
- Qué raro... Yo creo que todos los niños hacen gracia en sus casas. Uno descubre que es humorista cuando sale al mundo y ve que hace gracia, porque el mundo es mucho más injusto. Aunque la familia es el público más agradecido.

- ¿Está seguro de que la familia es tan agradecida?
- Bueno, es verdad que cuando te haces mayor cambian. Llega la cena de Navidad y se han vuelto muy cabrones.

- Ya que no me da un nombre de referencia, se lo pregunto directamente: ¿qué le debe a Wyoming?
- No tengo una Santa Trinidad, porque para mí son cinco los magníficos: Wyoming, Buenafuente, Pepe Rubianes y Faemino y Cansado. Es lo más grande para mí, cada uno en su estilo.

- Pero sea el estilo que sea, cuando se trata de crítica, y ustedes en El Intermedio lo saben, ¿con humor entra lo que de otro modo no entraría?
- Lo que no tengo tan claro es que sirva de algo esa crítica. Para digerir la actualidad de cada día es para lo que servimos, porque el miedo paraliza mucho y la risa te ayuda a decir podemos hacer algo. En todo caso no te hace peor ni te hace pequeñito frente a las cosas. Si es un revulsivo, eso ya no lo tengo tan claro. Ayudamos a vivir mejor, pero la acción política va por otro lado.

- Así que con su libro sólo pretende que nos riamos, nada de revulsivo
- En realidad estos monólogos son una radiografía perfecta de mi cabeza.

- ¿Incluso del español 'medio'?
- Es un buen retrato, sí, un retrato del ser español. Este libro sale porque había muchas cosas que no tenían cabida ni en El Intermedio ni en un monólogo más largo. Son ideas que no tenían cabida, y éstas son las ideas que me permiten vivir. Me revoloteaban y no sabía dónde colocarlas. ¿Qué hago con esta mierda? Pues para el libro.

- No hay pretensiones...
- Es la realidad filtrada por un idiota. No hay pretensiones, a veces hasta siento vergüenza. Digo unas barbaridades tremendas, soy un idiota. Todos somos un poco idiotez y educación y de ese diálogo continuo entre ambas cosas sale la comedia. Cuando te das cuenta de qué es lo primero que piensas ante una realidad te dices: ¿pero cómo he podido pensar eso? Esas ideas que descartamos son las que el cómico ha de usar para la comedia. Todo el mundo se identifica en la miseria, en lo zafio y en lo incorrecto.

- ¿Nos hace libres?
- Por eso lo titulo así.

- Pero reconocerá que el título suena un poco pretencioso...
- Pero es que la risa sirve para liberarse de los complejos. Estamos todos muy encorsetados, tenemos una escoba metida por el culo siempre. Queremos estar perfectos todo el tiempo, nos idealizamos mucho y es imposible estar siempre perfectos.

- Y nos han educado mucho más para la tragedia y no para el ridículo y mira que lo hacemos veces en la vida...
- Sí, nos han educado para ser intensos y ¿a ti no te supera la vida? A todo el mundo le supera. Tú vez a los tertulianos de la tele, que la mayoría son unos zotes y los ves muy seguros... Yo no, a mí esto me supera. A partir de ahí la terapia es decir cómo me libero del miedo que me da todo. Riéndote de seguir viviendo y de que más o menos vas tirando. Y a partir de ahí te puedes relajar y hacer cosas más o menos interesantes con tu vida.

- ¿Por qué cree que las mujeres son menos cómicas, hacen menos gracia si son guapas? ¿Aún más educadas para la intensidad y la tragedia?
- Tristemente nos creemos que hemos evolucionado mucho como sociedad, pero al final no... Los tópicos y roles sociales están lamentablemente muy establecidos. La mujer todavía tiene ese papel de seducir. Incluso ella misma por educación y presión social se siente en la obligación de seducir, cosa que es totalmente contraria a la comedia. Un cómico seductor no hace mucha gracia.

- Usted parodia eso mucho...
- Es que si parodias al seductor sí hace gracia, pero porque no soy guapo, no soy realmente guapo. Si fuera de verdad guapo, no sería gracioso. George Clooney no tiene ninguna gracia cuando se pone gracioso. Dices: no, cállate, lo que quiero es que me lleves a la cama.

- No...
- Mentís. ¿De verdad me vas a decir que Clooney es gracioso? Como mucho: además de todo es gracioso. Dudo que se pueda ser gracioso siendo guapo. El sexo es una necesidad más básica que la risa y hay un momento que se impone y dices: sí eres muy graciosa pero estás buenísima. Algo en tu cerebro no te permite centrarte en el chiste que están haciendo, y eso con los chicos puede pasar, pero las chicas lo tienen mucho más difícil. Y es una pena, tengo muchas compañeras muy guapas y muy graciosas. Y se le perdona poco. Si está centrada en ser sexy no se le perdona y si va a cargarse eso violenta a las propias mujeres.

- ¿Es usted tan bocazas como dice en su libro?
- Sí, todo el rato, yo pienso a posteriori, y eso me ha traído muchos problemas. Tengo que confiar en la bondad de la gente todo el rato, porque si fuera más estratega no soltaría según qué cosas. Priorizo la comedia a la dignidad: yo lo suelto a ver si hace gracia. Hay cosas que digo que me ofenden hasta a mí.

- ¿La vez que más ha metido lo pata o peor lo ha pasado?
- Una vez haciendo un monólogo que tengo sobre Jesucristo, que le tengo cariño porque creo que le pasaba lo que a mí: que pensaba a posteriori, porque si no, no habría dicho todo lo que dijo. Estaba con un monólogo sobre cómo lo crucificaban y yo decía: "qué mala leche no haberle dado su padre superpoderes para quitarse de la cruz y arrancarse los clavos". Era una cosa tonta, pero no me habían dicho que el público era todo del Opus. Notaba que no había mucha risa, y de pronto se levantó una mujer mientras yo hacía de Jesucrito y me dijo: "cállese, nos está ofendiendo a todos". Y en ese momento que me podía haber callado perfectamente, pero le dije: "que sepa que eso mismo se lo dijeron a Jesús". Ahí salieron dos tipos que me sacaron y entró un malabarista. Pero fue muy gracioso, reconócemelo.

- Pues a ellos mucha gracia no les hizo...
- Es que la risa no tiene que ser fin de trayecto, sino compañera. Lo que pasa es que cualquier cosa con risa se hace mejor. Pero no quiero que se me malinterprete: no creo que ante los problemas del mundo haya que reírse como un idiota y dejar que te arrollen. Hay que enfrentarse a ellos, pero desde donde somos. Tenemos los recursos que tenemos y ya está, no tenemos que ser perfectos. Cuando piensas que eres una anécdota en el universo... Cuando todo se hace muy grande, mírate sentado desde el anillo de Saturno ya ya verás cómo piensas: madre mía, esa mierda de punto eres.

- ¿Le sorprende la falta de sentido del humor del que a veces hacemos gala pese a que era uno de nuestros puentes fuertes?
- Claro, porque estamos muy enfadados y con razón. Pero el enfado y el miedo es paralizante, y tenemos que darnos cuenta. El sentido del humor, que tiene muy mala prensa, es muy bueno. Es una época de gente muy enfadada y dientes muy apretados. Tenemos que recuperar eso. Somos buenos en muy pocas cosas en este país y en una es en el sentido del humor como filosofía de la vida. Hombre, si lo único que haces en la vida es reírte de las cosas pues mal, pero si lo acompañas y te sirve de herramienta es muy bueno. ¿No será mejor reírnos y luego, más relajaditos, ponernos a trabajar?

Fuente: 20minutos.es

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