14 jun. 2014

Lloremos, pero de risa.

Os dejamos con el fragmento de un artículo de El País, en el que charlan con Dani y otros grandes de la risa.

[...] En su prólogo a La risa os hará libres (Planeta), una especie de cara B gamberra de los ensayos de Montaigne firmada por Dani Mateo (El Intermedio / Yu: no te pierdas nada), Javier Cansado —que hace doblete como prologuista en Demasiada pasión por lo suyo (Blackie Books), del chanante Raúl Cimas— recuerda con justicia que si no hubiera sido por cómicos como él todavía estaríamos con los chistes de Lepe. Fogueado en el monólogo —género al que Edu Galán acaba de dedicar el ensayo Morir de pie (Rema y Vive)—, Dani Mateo se pregunta cómo será el humor que viene: “Faemino y Cansado, Wyoming o Pablo Carbonell salieron en un tiempo muy festivo, los ochenta. Nosotros, también, a finales de los noventa. Tal y como están las cosas, no sé si habrá recambio. Tengo mucha curiosidad: veo a chavales en Internet haciendo cosas que no acabo de entender, pero que tienen cientos de miles de visitas. Igual en lugar de cómicos salen artistas conceptuales tirándose sangre por la cabeza”. Recién terminada en la Feria del Libro su sesión de firmas (y de fotos con móvil), Mateo concluye: “El éxito de El Intermedio demuestra que incluso en las peores circunstancias la gente necesita reír”.

Y de paso señala que, también fuera de las redes sociales el espectador prefiere corrosión a guante blanco. “Es cierto, vamos muy sin filtro”, dice. ¿Dónde está pues —tema eterno— el límite del humor? “El límite del humor es cuando deja de hacer reír”, argumenta Mateo. “Yo lo plantearía al revés, ¿dónde está el límite de la seriedad? El humor o tiene una función terapéutica o no sirve. Soy fan de los humoristas que me incomodan. Si no molesta a nadie es insuficiente”. Jordi Costa recuerda que la comedia es muy difícil de reglamentar, pero que existen temas que piden cuarentena dependiendo del umbral de tolerancia de cada uno: “Después del 11-S aparecieron muchas imágenes trucadas con las Torres Gemelas, pero a Gilbert Gottfried, el primer cómico que se atrevió a hacer un chiste sobre el tema, lo vapulearon. ¿Bromear es un impulso inevitable? No son los mismos comentarios escalofriantes que se leyeron en Twitter cuando mataron a la presidenta del PP de León que cuando la abdicación del Rey, que casi pide a gritos que el chiste sea inmediato. Tal vez el límite sea el dolor ajeno. Es cosa de tu propia conciencia”.

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